La educación es un derecho humano y un bien público que debe ser visto como una responsabilidad colectiva. Su alcance va mucho más allá de la transmisión de conocimientos; cumple un rol clave en la prevención de la vulneración de derechos, la desinformación, el discurso de odio y las violencias. En este sentido, la educación se consolida como una herramienta esencial para promover el desarrollo, la paz, el respeto mutuo y el bienestar social.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) sostiene que, sin una educación de calidad, inclusiva y equitativa, los países no lograrán alcanzar la igualdad de género ni romper ciclos estructurales de pobreza. A su vez, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) señala que las personas menores de 30 años representan más de la mitad de la población mundial y que el 47% de quienes tienen entre 18 y 29 años viven en países con niveles extremos de conflicto o dificultades, como el desplazamiento forzado, problemáticas que incrementan los riesgos de violencia, especialmente hacia las mujeres y niñas.
La infancia, adolescencia y la juventud constituyen etapas decisivas para el desarrollo integral y la autonomía progresiva de cada ser humano. Si se brindan las oportunidades y conocimientos adecuados, este grupo etario se convierte en una fuerza positiva para la sociedad. Sin embargo, en muchas comunidades, la pubertad aún se interpreta erróneamente como el paso automático a la adultez y la formación de una familia. Esta visión distorsionada conduce a uniones tempranas y matrimonios forzados, prácticas que arrebatan sueños y planes de vida, afectando de manera desproporcionada a niñas y mujeres adolescentes.
Las mujeres continúan siendo las principales víctimas de la violencia de género y representan casi dos tercios de la población adulta que no sabe leer ni escribir. Esta realidad refuerza la urgencia de invertir en educación, particularmente en educación en derechos humanos, como vía para comprender, proteger y promover la dignidad humana. En el marco del Día Internacional de la Educación, que se conmemora cada 24 de enero, es fundamental hacer un llamado a comunidades, instituciones, familias y Estados para fortalecer la educación en derechos humanos como un proceso transformador, accesible y participativo.
Cuando las personas conocen sus derechos, comprenden sus límites y analizan las causas estructurales de las vulneraciones, se fortalecen las capacidades para prevenir abusos, exigir respeto, promover la igualdad y acceder a la justicia. La educación fomenta el pensamiento crítico, impulsa actitudes basadas en el respeto y el diálogo, empodera a las comunidades y contribuye a la construcción de sociedades diversas y tolerantes.
Adicionalmente, resulta indispensable avanzar para minimizar vulneraciones. Actualmente, las organizaciones y el Estado tienen un enfoque que suele ser reactivo, al responder a la violencia activando rutas de atención una vez que el daño ha ocurrido, por ello, se deberían implementar estrategias integrales de prevención y sensibilización. Es imperativo cuestionar tradiciones profundamente arraigadas que, por haber sido transmitidas de generación en generación, se perciben como normales o inevitables. Muchas de estas prácticas no se cuestionan porque falta educación en derechos humanos. La capacitación y la escucha activa son necesarias para transformar costumbres que quebrantan la integridad de las personas. Como bien señala la UNESCO (2024):
Educar a las niñas tiene una enorme repercusión social pues aumenta la capacidad de acción de las mujeres, su poder de decisión y su nivel de vida. También tiene repercusiones positivas para la salud y la nutrición de sus hijos. La educación puede contribuir a erradicar el matrimonio infantil y los embarazos precoces y no deseados.
Asimismo, es necesario fortalecer espacios seguros de participación y educación para que niñas, niños, adolescentes y jóvenes puedan expresar sus opiniones, inquietudes y propuestas, especialmente sobre temas que impactan directamente sus vidas. Reconocer su voz no solo garantiza el ejercicio de sus derechos, sino que también contribuye a construir sociedades más analíticas, responsables y resilientes. Incluso, el educar en derechos permitiría reducir la tasa de violencia donde 1 de cada 8 mujeres entre 15 y 49 años ha sido víctima de violencia y se minimizaría la pérdida de capital humano que hay debido a la desigualdad de género, la cual se calcula que fue de 160 billones de dólares en 2024.
Finalmente, nunca se debe subestimar las opiniones de niñas, niños, adolescentes y jóvenes por su edad, ni temer a la diversidad de perspectivas. Por el contrario, es necesario promover el diálogo, el debate respetuoso y la inclusión como pilares de una sociedad democrática. Las infancias, adolescencias y juventudes tienen aspiraciones y deseos de contribuir a sus comunidades, pero con frecuencia carecen de herramientas, información, espacios seguros y adultos que escuchen. A ello se suman barreras como el tabú, por ejemplo, en torno a la educación sexual, la salud reproductiva y las relaciones sanas, lo que limita la capacidad de identificar y prevenir situaciones de abuso y vulneración de derechos.
Escuchar y educar permite desarrollar el potencial de cada persona, favorece la integración social y previene vulneraciones. La educación transforma realidades y salva proyectos de vida. Todas las personas, desde su entorno y territorio, pueden y deben asumirse como agentes de cambio en la construcción de sociedades más justas, igualitarias y libres de violencias
Alejandra Brand Delgado // Experta en violencia de género
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). (S.f). Día Internacional de la Educación. UNESCO. Recuperado de https://www.unesco.org/es/days/education
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). (2024). Preguntas y respuestas: ¿Por qué invertir en la educación de niñas y mujeres es una decisión inteligente? https://www.unesco.org/es/articles/preguntas-y-respuestas-por-que-invertir-en-la-educacion-de-ninas-y-mujeres-es-una-decision
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. (2025). Si no es la juventud, ¿quién? Si no es ahora, ¿cuándo?: Una década de la agenda sobre la juventud, la paz y la seguridad. UNDP. Recuperado de https://stories.undp.org/si-no-es-lajuventud-quien-si-no-es-ahora-cuando